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Fiestas de Halloween 2013

De tradición celta, Halloween se originó en Irlanda y Escocia. 
El 31 de octubre marcaba el fin del verano y la víspera del año nuevo y, en esta ocasión, se honraba a los muertos y ahuyentaba a los espíritus maléficos con antorchas encendidas.

Durante el siglo XIX, el rito emigró a los Estados Unidos junto a los colonos irlandeses y, con el tiempo, fue reintroducido a Europa a través de películas alusivas.

Finalmente se fue transformando en una fiesta para los más chicos quienes, disfrazados  de  brujas horrorosas, fantasmas polvorientos y monstruos sangrientos, piden golosinas a los vecinos, de puerta en puerta, a cambio de no hacerles ninguna travesura: “Trick or treat, smell my feet or give me something good to eat!”.


La fiesta de Halloween fue adoptada por distintos países, reinterpretándose y adaptándose a cada cultura. 

Halloween está de moda. Y se podrá decir que la adopción de cualquier rito ancestral o foráneo constituye un hecho trivial, sin un verdadero significado para el común de la gente. 
Pero lo fundamental es la fiesta y no hay duda de que ésta brinda un beneficioso aporte a las personas.

Salvo para algunos sectores de la sociedad, Halloween es un pretexto para festejar y una oportunidad para transformarse a través de un disfraz. 
El disfraz nos posibilita cambiar temporalmente de personalidad, identificarnos con un héroe, el personaje favorito o un modelo de belleza al que querríamos parecernos. Además de vivir momentáneamente un mundo imaginario, esta metamorfosis facilita la comunicación entre las personas y permite escapar de lo cotidiano para tomar un respiro.

Y dejando de lado los aspectos sociológicos, la fiesta empieza en la casa de disfraces… al menos es lo que sucede en Todo Disfraz.
El negocio de alquiler de disfraces es un lugar especial, tiene algo de magia, produce una especie de fascinación tanto en los chicos como en los adultos.

Los más chicos están acostumbrados a disfrazarse  por el hecho de participar en las celebraciones escolares, esto facilita la elección cuando deben participar en otro tipo de fiestas: día de la primavera, Halloween, concerts de fin de año, cumpleaños de sus amigos, fiestas familiares, etc. 
Y, salvo que se trate de eventos temáticos, siempre prevalecerán los superhéroes para los varones y las princesas para las niñas.

En el caso de los adultos, inciden tantos factores que la elección se hace más compleja. 
La predisposición para alquilar un disfraz depende de si tienen ganas de ir a la fiesta o no, de si les divierte o no disfrazarse y un sinfín de circunstancias personales.  
A las mujeres les gusta verse sexys o sugerentes y los hombres prefieren los personajes “fuertes”, tanto de carácter como de contextura física. 
Son contadas las personas  - de un sexo tanto como del otro – que eligen el traje “gracioso”, ya que todavía influye de mucho el temor al ridículo.
Y el show empieza con la prueba de disfraces… los clientes intercambian opiniones con sus acompañantes, pero también con las otras personas que se encuentran en el salón y, si todos vienen con buena onda, la diversión
De tradición celta, Halloween se originó en Irlanda y Escocia.  El 31 de octubre marcaba el fin del verano y la víspera del año nuevo y, en esta ocasión, se honraba a los muertos y ahuyentaba a los espíritus maléficos con antorchas encendidas. Durante el siglo XIX, el rito emigró a los Estados Unidos junto a los colonos irlandeses y, con el tiempo, fue reintroducido a Europa a través de películas alusivas. Finalmente se fue transformando en una fiesta para los más chicos quienes, disfrazados  de  brujas horrorosas, fantasmas polvorientos y monstruos sangrientos, piden golosinas a los vecinos, de puerta en puerta, a cambio de no hacerles ninguna travesura: “Trick or treat, smell my feet or give me something good to eat!”. La fiesta de Halloween fue adoptada por distintos países, reinterpretándose y adaptándose a cada cultura.  Halloween está de moda. Y se podrá decir que la adopción de cualquier rito ancestral o foráneo constituye un hecho trivial, sin un verdadero significado para el común de la gente.  Pero lo fundamental es la fiesta y no hay duda de que ésta brinda un beneficioso aporte a las personas. Salvo para algunos sectores de la sociedad, Halloween es un pretexto para festejar y una oportunidad para transformarse a través de un disfraz.  El disfraz nos posibilita cambiar temporalmente de personalidad, identificarnos con un héroe, el personaje favorito o un modelo de belleza al que querríamos parecernos. Además de vivir momentáneamente un mundo imaginario, esta metamorfosis facilita la comunicación entre las personas y permite escapar de lo cotidiano para tomar un respiro. Y dejando de lado los aspectos sociológicos, la fiesta empieza en la casa de disfraces… al menos es lo que sucede en Todo Disfraz. El negocio de alquiler de disfraces es un lugar especial, tiene algo de magia, produce una especie de fascinación tanto en los chicos como en los adultos. Los más chicos están acostumbrados a disfrazarse  por el hecho de participar en las celebraciones escolares, esto facilita la elección cuando deben participar en otro tipo de fiestas: día de la primavera, Halloween, concerts de fin de año, cumpleaños de sus amigos, fiestas familiares, etc.  Y, salvo que se trate de eventos temáticos, siempre prevalecerán los superhéroes para los varones y las princesas para las niñas. En el caso de los adultos, inciden tantos factores que la elección se hace más compleja.  La predisposición para alquilar un disfraz depende de si tienen ganas de ir a la fiesta o no, de si les divierte o no disfrazarse y un sinfín de circunstancias personales.   A las mujeres les gusta verse sexys o sugerentes y los hombres prefieren los personajes “fuertes”, tanto de carácter como de contextura física.  Son contadas las personas  - de un sexo tanto como del otro – que eligen el traje “gracioso”, ya que todavía influye de mucho el temor al ridículo. Y el show empieza con la prueba de disfraces… los clientes intercambian opiniones con sus acompañantes, pero también con las otras personas que se encuentran en el salón y, si todos vienen con buena onda, la diversión
De tradición celta, Halloween se originó en Irlanda y Escocia.
El 31 de octubre marcaba el fin del verano y la víspera del año nuevo y, en esta ocasión, se honraba a los muertos y ahuyentaba a los espíritus maléficos con antorchas encendidas.
Durante el siglo XIX, el rito emigró a los Estados Unidos junto a los colonos irlandeses y, con el tiempo, fue reintroducido a Europa a través de películas alusivas.
Finalmente se fue transformando en una fiesta para los más chicos quienes, disfrazados de brujas horrorosas, fantasmas polvorientos y monstruos sangrientos, piden golosinas a los vecinos, de puerta en puerta, a cambio de no hacerles ninguna travesura: “Trick or treat, smell my feet or give me something good to eat!”.
La fiesta de Halloween fue adoptada por distintos países, reinterpretándose y adaptándose a cada cultura.
Halloween está de moda. Y se podrá decir que la adopción de cualquier rito ancestral o foráneo constituye un hecho trivial, sin un verdadero significado para el común de la gente.
Pero lo fundamental es la fiesta y no hay duda de que ésta brinda un beneficioso aporte a las personas.
Salvo para algunos sectores de la sociedad, Halloween es un pretexto para festejar y una oportunidad para transformarse a través de un disfraz.
El disfraz nos posibilita cambiar temporalmente de personalidad, identificarnos con un héroe, el personaje favorito o un modelo de belleza al que querríamos parecernos. Además de vivir momentáneamente un mundo imaginario, esta metamorfosis facilita la comunicación entre las personas y permite escapar de lo cotidiano para tomar un respiro.
Y dejando de lado los aspectos sociológicos, la fiesta empieza en la casa de disfraces… al menos es lo que sucede en Todo Disfraz.
El negocio de alquiler de disfraces es un lugar especial, tiene algo de magia, produce una especie de fascinación tanto en los chicos como en los adultos.
Los más chicos están acostumbrados a disfrazarse por el hecho de participar en las celebraciones escolares, esto facilita la elección cuando deben participar en otro tipo de fiestas: día de la primavera, Halloween, concerts de fin de año, cumpleaños de sus amigos, fiestas familiares, etc.
Y, salvo que se trate de eventos temáticos, siempre prevalecerán los superhéroes para los varones y las princesas para las niñas.
En el caso de los adultos, inciden tantos factores que la elección se hace más compleja.
La predisposición para alquilar un disfraz depende de si tienen ganas de ir a la fiesta o no, de si les divierte o no disfrazarse y un sinfín de circunstancias personales.
A las mujeres les gusta verse sexys o sugerentes y los hombres prefieren los personajes “fuertes”, tanto de carácter como de contextura física.
Son contadas las personas – de un sexo tanto como del otro – que eligen el traje “gracioso”, ya que todavía influye de mucho el temor al ridículo.
Y el show empieza con la prueba de disfraces… los clientes intercambian opiniones con sus acompañantes, pero también con las otras personas que se encuentran en el salón y, si todos vienen con buena onda, la diversión